Un catálogo de Bienal en epub (I)

La 13th Lyon Biennale (acontecida durante el otoño e invierno pasados en Lyon) ha decidido realizar una versión electrónica de su catálogo paralela a la edición física, es decir, al catálogo de toda la vida. Es costumbre de este tipo de eventos realizar catálogos esplendorosos, grandes, con muchas páginas, un diseño vanguardista y editado con primor. Suelen ser piezas cotizadas, y para los artistas (o para muchos de ellos) aparecer en las páginas de estos catálogos es uno de los mayores alicientes para participar en el evento, a veces incluso por encima de los honorarios, por el sencillo motivo de que en muchos casos esos honorarios no existen (si bien no creo que sea el caso de esta Bienal).

Pero en fin, ese es otro tema. Vamos a lo nuestro.

En este enlace se pudo descargar gratuítamente el catálogo electrónico de la Bienal hasta el pasado 7 de febero. Actualmente la página ofrece la posibilidad de comprarlo por 3,99 euros. También se puede optar por seguir un enlace hacia otra página donde adquirir el catálogo en papel.

Pero esta página ofrece una explicación de por qué la Bienal de Lyon decidió hacer un catálogo electrónico. Es interesante la reflexión. En la página se explica que la Bienal de Lyon encarga y produce piezas artísticas inéditas, por lo que la mayoría de ellas se crean y exhiben por primera vez. Muchas de ellas comienzan a existir solamente el mismo día de la inaguración de la Bienal, por lo que previamente no hay documentación gráfica de la exposición o la pieza, sólo hay bocetos, textos, intenciones del artista. La Bienal explica, con razón, que es una pena que los catálogos de toda la vida no sirvan para reflejar este tipo de trabajos, pues es norma que el catálogo físico esté impreso el día de la inauguración, por lo que es materialmente imposible que recoja documentación gráfica de muchos trabajos expuestos en la bienal, en muchos casos terminados de montar probablemente después de que el catálogo esté impreso.

La Bienal ha tratado de solucionar este problema creando un catálogo-apéndice, un anexo al catálogo de toda la vida, pero ha decidido hacerlo digital. El catálogo digital sí recoge, por tanto, imágenes de las piezas terminadas y efectivamente expuestas en la Bienal, junto a los textos, bocetos, imágenes… del catálogo en papel, y con el añadido de algunos vídeos.

Bien. No está mal la idea. Supongo que no era operativo y lógico hacer dos catálogos en papel, uno antes y otro después de la inauguración de la Bienal. Y que los organizadores no contemplaron la posibilidad de que el catálogo en papel se terminara de hacer una o dos semanas después de la inauguración de la Bienal, ya con toda la documentación sobre la mesa (no siempre es esto posible, realmente, hay obras que duran y se desarrollan a lo largo de toda la duración de una exposición o evento).

Lo que me pregunto es si realmente hacía falta el catálogo en papel. Si de lo que se trataba era de recoger toda la documentación de la Bienal, darle un orden y un diseño (es decir, editarla) y distribuírla lo máximo posible entre todas las personas interesadas (quiero suponer que esta Bienal es un evento sufragado parcialmente con fondos públicos, por lo cual tiene la obligación de ser difundida entre cuanta más gente mejor) pues a lo mejor lo más efectivo es el catálogo electrónico: con todos los contenidos, todas las imágenes, fácil de distribuir y con una edición y programación tan cuidada como su hermano físico.

Tal vez este caso concreto sea un caso claro de que la edición digital podría haber sido más interesante que la edición en papel. Podría.

Otra cosa es cómo esté editada la versión digital. A eso le voy a dedicar otro post. De momento, un spoiler: la edición digital no es un pdf. Alivo.

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